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La Leyenda de Huanguelén

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La Lucha por la Autonomía

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POR QUE HUANGUELEN

“Huanguelén...trece horas de tren y las vacas del jefe en el andén”.

Visión de Baldomero Fernández Moreno arribando en tren allá por los fines de la década del ´20 al pueblo que sería su residencia transitoria, ejerciendo su profesión de médico antes de dar cauce libre a su verdadera vocación, la poesía.

La presencia del médico-poeta en nuestro pueblo ha sido una señal, ha marcado un camino: el gusto por la lectura, que se manifiesta en la existencia de varias bibliotecas (notable número en relación con la cantidad de habitantes), la producción literaria de numerosos autores tanto juveniles como ya vividos...y la creación de este sitio: www.publinéditos.com, donde se ofrece espacio gratuito  a quien no ha podido publicar, para que se haga conocer.

Tenemos también otros símbolos, más fuertes y actualizados: la traducción del nombre indígena en general aceptada: Huanguelén “Lucero del Alba” para los aborígenes que fueron señores de estos campos hasta la llegada de los europeos.

El Lucero del Alba, la estrella que brilla con intensidad antes del amanecer, antes que el sol, con su luz, borre todas las estrellas del cielo. Signo entre símbolos, manifiesta un destino que se ha cumplido inexorablemente, a través de la postergación de oportunidades  de evolución para nuestro pueblo.

Sale el sol para todos, no para Huanguelén que se  debate en la lucha por acceder a su luz: situación causada por la ubicación geográfica, “encabalgada” sobre dos distritos, y expandiendo su influencia sobre otros dos más.

Es imposible montar dos caballos a la vez, a menos que el jinete sea un acróbata.

Asímismo es imposible que una población  progrese atendida por dos cabeceras de distritos,  muy alejadas en lo geográfico, y también en el interés por su desarrollo.

Otro símbolo: “el puente negro”. Un antiguo puente de hierro que debió construir el ferrocarril Roca para cruzar por encima de las vías ya tendidas, poco tiempo  antes por la empresa que tuvo a su cargo la ferrovía Rosario-Puerto Belgrano.

Para entrar en Huanguelén y salir de él –aunque ya no circulan los trenes- debemos pasar por debajo del puente,  pues el acceso para vehículos,  desde la ruta provincial Nº 60,  también lo atraviesa por debajo.

¡Que curioso detalle! Pasamos “debajo” del puente, no “por encima”. Otra manifestación simbólica del relegamiento, de la dificultad, del tropezar con el vado,  atreverse o no a cruzarlo, viéndolo más o menos profundo, pero NUNCA, el mágico puente tendido para superar los problemas...

Y sin embargo, estos aspectos nos han signado marcándonos con la impronta de una población que lucha, desde hace más de medio siglo, para ser factora de su futuro.

Los huanguelenenses siempre protestamos, nos quejamos,  peleamos, palmo a palmo cada migaja de obra pública que mejore nuestras condiciones de vida.

Como consecuencia de los olvidos municipales con un oneroso orgullo, o quizá con una autosuficiencia muy costosa,  hemos sacado fuerzas de flaqueza, y hemos generado los recursos para construir nosotros lo que la negligencia de los responsables ha omitido. 

Nos hemos unido.

Hay diferencias políticas, sociales, culturales, pero no son abismales  como en otros sitios.

Desde lo político, la convivencia de los diferentes partidos permite una fluída comunicación: es natural, ya que hay que luchar por un objetivo: SER AUTONOMOS.

Lo social corre por carriles de profunda base democrática: no hay dinero que eleve el reconocimiento por una persona, si ésta no participa, o no es significativa por sus obras y su compromiso con la comunidad.

Nuestras instituciones están integradas por personas que provienen de diferentes estratos sociales pero se trabaja en conjunto, y se vive  sin exhibir riquezas ni sentirse menos que los demás.

Formamos a nuestros chicos con la solidez de la convicción de que deberán estar preparados para continuar  la lucha por el distrito  autónomo,  el partido de Huanguelén,  si las  “autoridades”  siguen simulando  desconocer  nuestro reclamo,  o para administrarlo bien ,  y proyectarlo  a través del trabajo de su gente,  si se logra el objetivo buscado.

No aceptamos las críticas fácilmente, a menos que estén  muy bien fundamentadas.

Nos han demostrado que nuestra economía privilegia los servicios, en detrimento de la producción, henos aquí, entonces, tratando de fomentar la generación  de bienes de consumo: la apicultura es  un ejemplo entre otros.

También nos han detectado un enquistamiento, un “trabajar para adentro”, y por esto buscamos de diversas formas una proyección regional o más amplia, que nos saque del aislamiento.

Ha sido excelente  ser estudiados como comunidad, en forma objetiva,  por un grupo de especialistas que trabajaron en forma interdisciplinaria, para obtener  conclusiones  no subjetivas  sobre Huanguelén y sus problemas.

Es verdad que los problemas existen.

Es verdad que no han sido escuchados; también es verdad que, si hubiésemos estado más atendidos por los municipios que segmentan nuestra planta urbana el reclamo autonomista no habría nacido mucho antes  de 1952, año en que la gente se movilizó por primera vez para pedir soluciones a cuestiones problemáticas que ya eran viejas.

Hoy, transcurrido casi el medio siglo,  los problemas son los mismos,  y las  “autoridades”  no se deciden a solucionarlos de una vez por todas,  cortando  de un tajo el nudo gordiano de nuestra postergación.

No sabemos, los de la generación intermedia, si veremos a Huanguelén autónomo, pero estamos seguros  de que nuestros hijos, los jóvenes, continuarán la lucha.

Y así ha de ser,  hasta lograr el objetivo final. 

Con autorización de sus autores, transcribimos conceptos de ese estudio que objetivamente nos sometió,  bajo metodología científica al examen detallado de nuestras fortalezas y debilidades. Lo que falta, es el “Alejandro Magno” que tome la decisión política.

Con palabras que no son nuestras,  y bajo una observación descarnada y falta de tendenciosidad, juzgue el lector :

 

 

 

 

 

 


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